La ruta de la esencia

Esta noche, antes de acostarme he tenido una “idea». Pensaba en las enseñanzas espirituales y en la enseñanza de Gurdjieff y su libro «Relatos de Belcebú». pensaba en la razón por lo que destrozaba en ese libro de relatos todas las bases de la filosofía moderna y religiosa.
Pensaba que no hay nada mejor para creerse algo que no es real que sustentarlo con historias «reales», encontrarle correlaciones y apoyarlas en sus fundamentalísimos. Así forjamos poco a poco la «idea» de la psique, la idea de nosotros mismos, la idea de que algo presente que se corrobora con algo pasado es «Real» así nos sucede con nuestras asociaciones neuróticas, en las que constantemente vamos a nuestro pasado en busca de correlaciones que confirmen nuestro presente y así tener claro como actuar.
¿Y si esta fuera la mayor mentira? atendemos a que una mentira dicha por varias personas a la vez y en diferentes momentos acaba convirtiéndose en una verdad.

Está claro que buscamos la manera de liberarnos de nosotros mismos, pero ¿que es nosotros? ¿hay un nosotros? o simplemente hay un UNO. La cuestión es que partiendo de la base de renunciar al pasado como método de apoyo para el presente nos topamos con la cruda realidad de la nada. Nada hay delante de nosotros, sólo nuestra voluntad de crear ese presente a través de nuestros recuerdos, inconscientes o no. Así pues si nada hay delante acabamos siempre creyendo aquello que en el fondo queremos creer, por la sencilla razón de creer en algo. Buscarle relaciones al pasado y el presente, buscarle la conexión, la lógica. ¿Y si no hay más lógica que la de creerla lógica?.
Aquellos que han caminado y han sentado bases para las generaciones futuras pueden o no estar equivocados y eso en si es irrelevante, la cuestión no es tanto la teoría alcanzada, sino el camino hacia ella. Puede que no exista el camino, puede que todo buscador deba crearse un nuevo camino ya que en si el camino no es importante, sino la forma de construirlo. Así pues, todas las enseñanzas de maestros pueden servirnos como ejemplo, no como guía, ejemplos de caminos construidos que de alguna forma sirvieron a ese organismo para su liberación o para la búsqueda de su realidad.
Cada uno debería concluir su vida redactando su propio evangelio, una vez escrito ya carecería de valor discipular. Sería mostrado al mundo como un camino construido que sirvió a ese ser para alcanzar su especialidad, pero nada más.
No me refiero a dudar de todo, sino a no tomar nada, a empezar a construirse a uno mismo desde cero ¿Qué soy? liberando la mente de la necesidad de sustentarse en correlaciones de otros individuos.
Queremos tomar caminos ya trillados por otros para hacernos la vida más fácil, la vía rápida hacia la autorrealización. Puede que estemos dejándonos llevar constantemente por el objetivo cuando puede que sea el menos importante.
Puede que la importancia este en aprender a construir la ruta hacia el objetivo, tan alejado y tan inalcanzable como una estrella en el horizonte que a fin de convertirse en guía no puede ser considerada «alcanzable».
Cierto que este panorama puede ser desolador, pues si no es posible sustentarse en nada, si hemos de ir hacia atrás para desaprender (es lo más difícil de este trabajo de construcción de Ruta) nos encontramos inmersos en la más pura y absoluta soledad, viendo nuestra necesidad de encontrarnos con algo a lo que poder cobijarse aún pese a ser una idea que ha construido nuestra mente para no tener que «crear» nada, sino redibujar a partir de bocetos que parten de otros bocetos que a la vez parten de otros bocetos de un algo que dijeron que había sido «realidad».
La humanidad ha adquirido su cultura a partir de las investigaciones de unos cuantos y las han mezclado hasta crear un buen mejunje en el cual estamos todos metidos, donde hay teorías para todo pero ninguna nos libera. Porque ninguna se puede caminar.
Puede a su vez que caminar o no los mil caminos que hay construidos, a cada cual más absurdo para uno mismo, se consuma parte o la totalidad de la energía que contenemos en nuestro organismo para este menester. A lo mejor lo importante sea construirse un camino en lugar de caminar un camino.
Tratar de liberarse de las ideas no es fácil no es fácil en ningún momento, mejor dicho creo sinceramente que es verdaderamente imposible, pero puede que tratar de hacerlo forme parte de tema que nos ocupa, que es no el de alcanzar el objetivo sino de crear el camino hacia él.
Todo empezó así: Alguien llegó a una conclusión que otros corroboraron o encontraron acertada, o simplemente la fe con la que vivió esa «verdad» llevó a sus congéneres a preguntarse si «su verdad» era «la verdad». Ese puede ser el pilar fundamental de una religión o un partido político o simplemente de una jerarquía familiar. Nos sustentamos con ideas viejas que han sido corroboradas una y otra vez, puede que, simplemente porque se ha creído en ellas.
Eso mismo puede ocurrir con esta «mi teoría», la teoría de que no hay teoría es en si misma una teoría. De ahí que hable de la incapacidad de liberarnos de ese control de conceptos. Liberar la mente es vaciarla, y eso es imposible pues considero que esa posibilidad es una idea imposible.
No es cuestión de obligarse a «creer» una nueva teoría, es cuestión de querer saber que hay dentro de uno mismo tratando de liberarse de cuantos conceptos se pueda. Para que así uno pueda encontrar aquello que no es concepto, aquello que no es idea, sino simplemente aquello que es, sin juicios, sin creencias, simplemente aquello que es.
¿Qué será? ni idea, cada ser humano puede ser un mundo de tal magnitud que no tenga nada que ver con el mundo, puede que en el fondo todos seamos la misma base pero partimos de sitios opuestos o distintos y alejados entre si. Es como una enorme bola de cristal, que es rota en mil pedazos y esparcida por el cosmos. Solos y desconcertados oímos que nos cuentan de uno de esos pedazos, que hizo sendero hacía el encuentro de su totalidad en dirección «a la segunda estrella a la derecha» y ese es el camino que seguimos. No sabemos a que se refiere con la segunda estrella a la derecha, nosotros vemos una, pero puede que no sea «la estrella» y lo que es más interesante, puede que no estemos en el mismo lugar espacio-tiempo que el individúo de la historia de su liberación. Ante ese hecho seguir «Su mismo camino» no puede ser más absurdo. Absurdo pues nos puede llevar a la dirección no del encuentro con nuestra esencialidad, sino a la confusión.
¿Y donde queremos ir? ahí también se impone una reflexión y un ejercicio metal importante para que la mente no vuelva a buscar en el arcón de los recuerdos esos conceptos de liberación, conciencia, éxito y diversidades similares que nos dicen aquello que «debe ocurrirnos» en el caso de contactar con ese estar «incompleto» que nos sucede a algunos seres humanos, lo cual, siendo una palabra muy amplia, es empleada por infinidad de sensaciones/ideas/emociones distintas que en nada puede que se parezcan la una a la otra.
En definitiva, propongo la absoluta y terrible soledad del «no se» y no poder adquirir ningún conocimiento rebuscando en informaciones que toscamente y seguro que sin la total capacidad de claridad, han instaurado en la «sociedad» grandes «sabios» así como grandes «estúpidos».
Basar una creencia en una tradición, en un millar de personas que creen y que creen encontrar la verdad en ello no lo convierte en una «verdad universal» es decir «lo que todo el mundo debería buscar». Lo convierte simplemente en una verdad que sirvió a alguien que a su vez ha sentado las bases para que a algunas les sirva quizás un poco, quizás al contrario y de bien seguro nunca igual.
¡Cuanto nos gusta buscarle relaciones a las cosas! buscar el porque de un símbolo sagrado y hacerlo cada vez más real en tanto más similitudes encontremos en el de culturas lejanas. Nos lleva a creer que así somos o así nos han dicho que hemos sido siempre. Puede que incluso seamos un simple concepto fruto de un accidente, donde unos cuantos, llevados por intereses que seguro ya no existen decidieron poner rumbo hacia aquello que aún hoy tratamos de alcanzar sin preguntarnos si queremos alcanzar nada.
Ser adulto, o mejor dicho creerse adulto empieza ante la necesidad de «saber» la necesidad de acumular información, información necesaria para no creerse vacío. Cuanta mayor información y cuanto mejor se maneje la misma, relacionándola entre otras informaciones, encontrándole nexos de unión y «creando» nuevos nexos, más «adultos» nos sétimos. Esa es la misma necesidad que tiene el niño al nacer, absorber cuanta más información mejor. En todos son sentidos y de todas las maneras.
Partir de la base de la nada… es algo que puede llevarnos a estados de profunda agonía, por ello mentirse ante conceptos que nos generan «paz» es un método muy lícito para tratar de creernos la verdad que nos «va bien». Y es una elección muy encomiable (si fuera una elección).
Un maestro puede exponer sus viajes y sus correrías tratando de construir su ruta hacia el centro del núcleo, exponerlo y cotejarlo a través de experiencias de sus teorías vividas. Esas mismas teorías son lo menos importante de su trabajo de Ruta, es más importante la técnica de construcción de Ruta. y ni tan siquiera la técnica sino el sutil perfume que emana su construcción de Ruta, la esencia que desprende su esfuerzo.
Más importante que el QUE es el DONDE, antes de preguntarnos ¿Qué soy? Quizás debamos preguntarnos ¿Dónde? pues el «Qué soy» podría ser simplemente un reflejo burdo de un entorno que no puede ser localizado en el espacio y no puede llevarnos más que a mordernos nuestro propio rabo.
Es por ello que si expongo mi hoja de ruta no es por lo valiosa que pueda ser la misma sino con la intención de captar la esencia que a lo mejor emana de ella y promover nuevas rutas en cada uno de vosotros. Es por ello que alrededor de mi ruta crearé un montón de teoría que sustentada o no con ejemplos de historias de otros trata de buscar la verdadera capacidad que nos puede llevar a la apertura de la fuente.
Alguien dijo una vez, «los locos recorren caminos que más tarde recorren los sabios» es posible que los sabios recorran los caminos que los locos han abierto.
Mi trabajo espero que sea un mapa, una ruta para navegantes para que se encuentren donde se encuentren puedan encontrarse. Encontrarse y después decidirse a si mismos sobre mismos si precisan crearse una ruta hacia… quien sabe. Si mismos.
Es difícil partir de la base que no hay base sobre la que partir.
¿Y si las verdades fueran temporales? es decir, hay verdades que caducan con el tiempo, que forman parte de un tiempo, que esa verdad nos puede conducir a una verdad que desmiente la anterior y así sucesivamente. Quien sabe…
Es tan terrorífico tomar la posibilidad de que no haya nadie fuera. No hay nada ¿Y ahora qué?
¿Eres capaz de construir algo inexistente?